lunes, 29 de diciembre de 2008

LOS PRIMEROS AÑOS DE MI VALLE


Paso aquí, hacer un recuento histórico, de lo que es mi Valle del Aburra, y como dice la canción : Desde las colinas de mis montañas se divisa el valle del Aburra. Enclavada en un valle rodeado de montañas esta la bella villa. Cuna de celebres personajes, que a través del tiempo y la historia han forjado la epopeya de lo que es hoy en día mi ciudad natal, Medellín. Ubicada en la Cordillera Central de los Andes, con la temperatura mas agradable del mundo que va desde los 18 grados centígrados hasta los 32 grados centígrados. Rodeada de montañas a lado y lado y atravesada de Sur a Norte por el rio que lleva su nombre. Decimos los paisas, que si el paraíso terrenal existió algún día, debió haber quedado en el parque de Berrio. Su gente se entrega sin reservas a propios y extraños, su pujanza, la caracteriza a nivel mundial y nacional y hay un halo de misterio, ya que el que llega, no se quiere volver a ir.

Pobladores indígenas

El valle de aburra era habitado por tribus de cazadores y recolectores. Cuando llegan los conquistadores españoles ya encuentran asentada una población nativa numerosa, que opuso resistencia, preferían hacerse matar, que entregarse al enemigo.. Eran aburraes, yamesíes, peques, ebéjicos, noriscos y maníes, que, se calcula, estaban allí desde el siglo 5 V a.C. Tenían grandes cultivos de maíz frijol, criaban curíes y perros mudos, tejían mantas de algodón, comercializaban sal y no desconocían la orfebrería. Bajo el dominio español, los pocos que quedaron, fueron repartidos en encomiendas y desplazados de sus tierras. La deserción, el maltrato, las enfermedades y el duro trabajo intensivo en la tierra y las minas, en pocos años los diezmaron. Por eso nuestra raza es muy pura y tiene muy poca mescla.
El mariscal Jorge Robledo estaba en 1541 en el municipio de Heliconia, en el occidente, cuando creyó haber visto que, abajo, entre las montañas, había un valle. No se imaginaba lo que iban a encontrar. Mando pues al ayudante, Jeronimo Luis Tejelo a que fuera a mirar y a explorar, y el 23 de agosto, por la noche, éste llegó al terreno plano que había divisado Robledo. Los españoles bautizaron el valle como de San Bartolomé, aunque el nombre tomado después fue el de Aburrá, vocablo indígena que se traduce por “pintadera”, tal vez por el oficio textilero que ejercían.
La belicosidad y pobreza de los indios, así como la ausencia de riquezas, desalentaron el establecimiento de españoles en el valle de Aburrá. En 1574, don Gaspar de Rodas, solicitó al cabildo de Antioquia, cuatro leguas de tierra para fundar hatos y estancias de comida en el valle, y le fueron otorgadas tres.
El visitador Francisco de Herrera, fundó en 1616, con 80 indígenas, el Poblado de San Lorenzo, en el actual Parque El Poblado. En 1646, también, se realizaron trámites para la construcción de otro poblado en el llamado por los nativos sitio de Aná, en el actual centro de Medellín, donde está actualmente en el Parque Berrio, donde se edificó el sitio de Nuestra Señora de la Candelaria de Aná. Tres años después se levantaría allí mismo la Iglesia de la Candelaria, que aun se conserva con ese nombre y en el mismo lugar.

Nace la villa

Como la explotación de los ricos yacimientos de oro en el nordeste del departamento de Antioquia requería de productos agrícolas y de carne para alimentar a los mineros, el Valle de Aburrá se convirtió en despensa para surtir a estos trabajadores. Además de la actividad agropecuaria, también fue importante su posición estratégica, entre la región minera y Santa fe de Antioquia, que obró como capital de toda la provincia y de la Gobernación del mismo nombre.
La pujanza de lo que hoy es Medellín contrastaba con el envejecimiento y empobrecimiento de la antigua capital, y los personajes sobresalientes de Antioquia empezaron a pasar largas temporadas en el valle, dicen las malas lenguas, que la belleza de una pobladora indígena, atrajo a uno de los reales oidores a su cama y a este valle, a tiempo que compraban aquí tierras. Entonces, empezó a gestarse entre los habitantes el deseo de tener cabildo, lo que implicaba autonomía administrativa frente a la ciudad de Antioquia. Después de muchas disputas e intentos de los vecinos de la ciudad de Antioquia por impedir la erección como villa de aquel poblado rival, en 1675, llegó la real cédula firmada por la reina regente, doña Mariana de Austria, fechada el 22 de noviembre de 1674. El 2 de noviembre de 1675, le correspondió al gobernador, don Miguel de Aguinaga, proclamar la creación de la Villa de Nuestra Señora de la Candelaria.

Alguno datos, aquí condensados fueron tomados de Wikipedia.

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